martes, 18 de agosto de 2009



Mariposa muy cerca del objetivo.
La Encina con mariposa.

LA OSCURA NOCHE

Poco a poco va sucediendo la noche.

Lentamente.

Va despacio.

Aunque no por ello deja de llegar el momento

en que todo lo abarca.

Llegó la noche.

La intensa noche oscura.

¡Cuan misteriosa es siempre la penumbra!

Mil sombras casi inapreciables bajo la luz de la luna

juegan al escondite como fantasmas gozosos.

¡En qué sosiego nos envuelve la oscuridad de la noche!


Llega el reclamo de las aves nocturnas

y con ello el silencio se deja sentir

mas intensamente.

Sí,  la noche es clara, clara y oscura


Mil puntos de luz nos acompañan silenciosos.

Luz en la noche oscura.

Noche silenciosa

de suave brisa fresca.



Un atardecer en el mes de junio.

Tomada junto de La Encina.














En un lago de Laipzip. Alemania.























2007 en la preciosa sierra de Cazorla.

Un zorro confiado y con hambre.

Resignaión, aceptación

Treya ( personaje real del libro titulado” Valor y Coraje” del terapeuta y escritor Ken Wilber) se preguntaba al principio de su experiencia con el cáncer que la invadía, cual sería la diferencia entre resignación y aceptación.

No es el caso de ella. Treya, más bien, a lo que hacia alusión era a su actitud ante esa situación que por otro lado supo abordar como bien dice el titulo del libro, con gracia y coraje. Pero si creo que a veces se suele tomar muy a la ligera estos dos aspectos y se suelen considerar como sinónimos.

Creo que una cosa y la otra no tienen nada que ver. Diría que son estados mentales totalmente diferentes. En la resignación veo como una incapacidad para salir de esa situación que te produce dificultades y sufrimientos.

De alguna manera hay un ente que se rinde a la situación tras no encontrar una salida viable, con la que sienta que tiene el valor de afrontar.

Esta actitud conlleva de forma sutil y oculta “un estado de aguantar”; aguantar, resistir. Es eso, la persona que se resigna en realidad está resistiendo de una forma solapada.

En la aceptación no hay un sentimiento de incapasidad ni sentido de lucha oculta. Lo que se da es una total comprensión de la situación presente, que te lleva a estar ahí sin más.

Por otro lado, creo que no hay ninguna entidad egóica que acepte nada. En realidad en tal caso no abría que aceptar.


Sencillamente es como un fluir con eso que está sucediendo, que se está dando en esos momentos, algo que sucede y nos abarca.

El arbol del amor



He oído contar que hace muchísimos años, en un pequeñito lugar del mediterráneo, vivía una extraña y misteriosa mujer.

Su belleza era inusual, conformada de una materia diferente, parecía envuelta en un alo de energía plateada al andarse tenia la sensación de que en vez de pisar flotara. Se deslizara como la luz en la penumbra de la noche.

En nada parecía humana. ¿Pero acaso lo era? Extraño ser.

Parecía que tuviera un pacto con la luna, pues cada noche se adentraba en la espesura del bosque hasta alcanzar la cima de la montaña azul; se quitaba la ropa y bailaba una especie de danza mágica, de gestos sensuales y armoniosos; cargados de una fuerza sutil y atrayente.

Danzaba hasta caer extenuada. Allí permanecía hasta el amanecer, Cuando el sol hacia su aparición ella parecía despertar de la placida muerte. Se levantaba y con movimientos flotantes volvía a su hogar por el mismo camino por donde había llegado.

Los habitantes del lugar se preguntaban intrigados sobre esta extraña criatura, que por otro lado no se la veía en ningún otro lugar. Y solo aquellas personas que se levantaban poco antes del amanecer para subir al barco de pesca las había visto, la mayoría de las gentes sabían de ella por los comentarios de estos hombres.

Todos sabemos lo que es capaz de mover la curiosidad. Así que estos hombres llevados por esa fuerza decidieron seguirla.

Cuenta la historia que esperaban expectante el momento en que ella pasara para seguirle el rastro con mucha cautela.

Así lo hicieron. Cuando llegaron al lugar donde la mujer cada noche danzaba a la luz de la luna, todos ellos agazapados contemplaban sin dar crédito la exuberante danza que la muchacha realizaba hasta que caía al suelo extasiada.

Hubo algunos que quisieron correr a su lado pensando que necesitaba ayuda, pero al ser más fuerte el miedo a verse descubierto que la preocupación se levantaron y atónitos se fueron a sus trabajos. La siguieron cada día durante algún tiempo.

Como la fuerza de la rutina extingue la curiosidad, engulléndolo todo con normalidad. Llegó un día en que dejaron de seguirla.

Como en todo lugar de leyenda también aquí habitaba un gran iniciado en la alquimia.

Él era el único habitante en el que la curiosidad no sólo no se había extinguido sino que aumentaba cada noche mientras contemplaba toda la escena de la danza con su posterior desmayo.

Él no solo sabía que la criatura no era humana, sino que además intuía que estaba poseída, presa de una especie de embrujo indescifrable para él.

lunes, 3 de agosto de 2009

Victor en el viejo eucalipto

Hacía mucho calor. Este inmenso eucalipto le ofrecía una magnifica sombra.

Un tramo del Bullaque

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Nos fuimos a pasar tres días a este paraje cerca del Robledo y de Las Islas. Es un lugar muy bello y suele estar tranquilo durante los días laborables que es cuando suelo ir. Hay muchos arboles viejisimos y muchas tablas donde se puede nadar muy a gusto.