domingo, 12 de julio de 2009

La violencia de gènero

Krishnamurti dice: “El hombre ha estado abusando de la mujer por miles de años, y aún lo sigue haciendo.”

¿Cuantos factores hay implicado en la violencia? La energía de la violencia es siempre la misma, pero los factores y causa que interviene son múltiples.

En Este caso hablamos de la violencia del hombre sobre la mujer, o violencia de género. ¿Por qué el hombre ha maltratado a la mujer y lo sigue haciendo?

¿Cuales son los factores de índole social educacional psicológicos que hacen que el hombre responda con violencia?

Cada ser humano es responsable de sus actos: Así que por una parte el hombre agresor seria culpable de las agresiones a las que somete a su familia.

Y por otro lado la mujer sería responsable de ella misma y también de sus hijos si los hay ¿no?

Sin embargo yo me pregunto hasta qué punto son realmente consciente de los pensamientos que se les provoca esa reacción de violencia y más aun hasta que punto tienen el control de ellos mismos para no recurrir a ella.

Pareciera como si de alguna forma no pudieran hacer otra cosa que lo que hacen:

Ellos descargan su rabia su frustración, su impotencia, su incapacidad sus complejos, su odio, su envidia, su brutalidad e insensibilidad etc. Descargan todo eso y mucho más en forma de golpes e insultos hacia la mujer. Es como si de alguna forma tuvieran vedados dentro de ellos mismos otros comportamientos de resolución.

Y por el otro lado ellas, que a pesar de que ven que esa no es la vida que quieren llevar. No saben salir de ahí.

A veces ni siquiera se permiten sospechar una vida sin ese infierno.

A veces el miedo las paraliza de tal manera que no ven la manera de salir, de encontrar otro camino.

Cada año mueren asesinadas alrededor de ochenta mujeres a mano de su compañero sentimental. Y se recogen miles de denuncias de mujeres acusando a su compañero de malos tratos físicos-psicológicos o psicológicos.

Cada año el número es mayor.

¿Qué está pasando en unos pocos años acá? ¿Acaso hay más violencia en la conciencia del ser humano?¿O es que al haber aumentado los recursos de protección a la mujer maltratada, al haberse cambiado las leyes con la intención de impedir esta violencia a la vez que castigar al señor que arremete, y en general al haberse hecho responsable a la sociedad entera de toda esta violencia y generar más sensibilización sobre el tema, la mujer se siente con más fuerza para revelarse y no aguantar una situación de mal trato?

Con esta sensibilización la violencia de género poco a poco va dejando de ser tabú y sale a la calle, en los periódicos, revistas, televisión etc. de forma incluso a veces propagandista y con poca seriedad.

Muchas de las muertes hoy en día son producidas después de que la mujer, de alguna forma “se quita la venda” y ve una forma de salir de esa situación: le abandona.

Acaso en esta situación el hombre agresor se toma ese acto como un ataque personal hacía él, una ofensa tal, que se ciega de tal manera que fluye en el la violencia más animal que anida en los más profundo del subconsciente y con ella cometer la acción más terrible que pueda cometer un ser humano: la de matar a otro ser humano.

Hoy ha estado en mi con mucha fuerza el sentimiento de lo enredado que solemos estar los seres humanos en nuestras ideas, creencias y certezas. A veces estas certezas provienen de una renovación de ideas otras del trabajo producido por alguna técnica de auto superación, acertividad, trabajo personal y demás conceptos que nos engañan haciéndonos creer ciegamente en esa nueva verdad; cuando lo cierto es que si ese pensar produce separación no es más que un cambio parcial. Algo así como cambiar de sitio los mismos muebles usados en la misma casa.

Cada uno enredado en nuestras propias creencias, dando por sentado que son “las autenticas” .Por lo tanto quién no comulgue con nuestro credo es que está equivocado en sus planteamientos y sus formas de afrontar la vida.

Cada uno nos solemos obcecar con aquellas ideas y conceptos con los que nos identificamos. (El motivo de la identificación puede ser muchos: las heridas, la influencia de los astros, la educación, la cultura del lugar etc.) .

Unos se erige en pos del nudismo, otros del vegetarianismo, otros del comunismo, otros del ateismo, otros del veganismo, otros del naturalismo, otros del intelectualismo, otros del romanticismo, otros del espiritismo, ocultismo, cristianismo, budismo, sufismo, y según nuestras creencias nos perchamos de unas series de certezas y actuaciones que defendemos a capa y espada si hace falta.

Nuestra ceguera nos hace creer que ese prisma desde donde miramos es el acertado.Solemos empeñarnos en que los demás vean las cosas desde ese mismo lugar. A veces discutiendo e incluso gritando. Otras simplemente con la espada de un mirar cargado de separación e indiferencia, desde un corazón desolado y una mente llena de prepotencia. Nos resulta tan fácil juzgar, calificar al otro.

Todo este comportamiento crea tal separación que evita que sintamos cariño por los otros seres aparentemente diferente.

¿Nos hemos parado alguna vez a ver lo horrible que es esta forma de actuar nuestra? Qué feo es el no escuchar con amor lo que el otro ser humano tiene intención de comunicarnos.

Qué fea, esa mirada altanera que produce una escucha sin cariño.

Qué feo es querer imponer nuestro punto de vista por encima del otro ser humano.

Qué tristeza produce la incomprensión que nos hace sentenciar y reprochar.

Qué triste que las personas no podamos sencillamente hablarnos, comunicar aquello que pensamos y sentimos sin que se cree rivalidad, contraposición. Escuchar con un corazón abierto.

Solemos estar tan orgulloso de nuestro pensar. A veces por ser diferentes a la de la mayoría. Otras por ser elitista. Otras por pertenecer al famoso mundo alternativo o por el contrario, por ser un pensar convencional o religioso.

A veces esa prepotencia encierra un inmenso orgullo producido quizás por la alabanza reconocida en la infancia. Por realizar hazañas pocos comunes. Porque proclamaron como envidiable nuestro carácter. Solemos guardar ese recuerdo del pasado como una joya sin darnos cuenta que es una cadena atada al corazón que nos impide amar. Sentir sin más. Ser sin la necesidad de la aprobación de otros, No tener que demostrar que somos algo. Vivir de la mano con la vida.

Porque después de todo, ¿Para qué tanta lucha?, ¿Cuál es el motivo de tanto trabajo espiritual? ¿Para qué tanto método de crecimiento personal?

¿No es sencillamente para librarnos del sufrimiento?

¿Acaso uno puede liberarse mientras reposemos en esa mente mecánica-egoica, personalizada?

Desde esa mente todo lo que pensemos y hagamos es parcial y relativo, es memoria y por lo tanto pensamiento acumulado. ¿No es todo ese acumulo la causa del sufrimiento? ¿Habría sufrimiento si viviéramos con la frescura del mismo instante?

Por lo tanto qué importa los ideales de cada uno, al fin de cuenta, no es más que identificaciones diferentes.

¿Podemos vivir en la atención del mismo instante, para evitar la acumulación y la alimentación de cualquier pensamiento separatista que es la causa del sufrimiento humano?

lunes, 6 de julio de 2009





Qué me proporciona las enseñanzas de K?

Me enseña sobre el vivir. Podría decir que desde que me observo a través de su contenido, en mí existe algo antes inexistente: una fuerza, una capacidad, un afrontar incluso las tormentas de la vida de forma que no me arrastren. Surgiendo de mi algo que no lamenta ni describe ni analiza la situación; simplemente observa, la mira con calma.

y así voy viendo que las situaciones no son horribles, ni injustas, ni tremendas ni no tremendas: sencillamente son lo que son. He podido ver que cuando observo lo que es, existen en mí menos nubarrones que me confundan y me hagan perder el equilibrio.

Observo en mí una cierta cualidad diferente de vivir lo que va surgiendo día a día. No me siento desbordada, ni aplastada, respondo, por lo general, con una cierta templanza, que por otro lado no es buscada, sencillamente va brotando, va brotando…

lunes, 22 de junio de 2009

Impulsividad y espontaneidad

Creo que se tiende a confundir el término impulsividad con espontaneidad. A veces es utilizado indistintamente. Sin embargo no tiene nada en común una acción impulsiva de una acción espontánea.

La impulsividad es un acto impulsado, aparentemente irreflexivo; sin pensamiento previo. Se dice que es un acto irreflexivo cuando no se ha pensado antes sus futuras consecuencias. Yo diría que esto no es del todo cierto, más que carecer de pensamientos previos que los impulse lo que sucede es que no se es consciente de cuales son los pensamientos que nos provoca una determinada acción.

A través de la observación de mi propia mente he aprendido que los actos impulsivos son producidos por mandatos de nuestro inconsciente. De aquella parte del inconsciente donde se encuentran resgistrados todos esos recuerdos de algún tipo de represión que vivimos posiblemente en la infancia y que nos hacen, aun en la actualidad, no actuar con libertad. Actuamos bajo presión que ejerce todo cúmulo de deseos no hecho realidad ya sea por que nos lo prohibieron o nos vimos en la necesidad de prohibírnoslo nosotros mismos por temor justificándonos que es una locura, una acción no grata, honrada, ética o demás. Es una manera o recurso que utiliza esa parte de nuestra mente para salir a la luz haciendo aquello que quiere pero no se atreve a pensar conscientemente que es eso lo que desea hacer. De ahí que se conviertan en actos irreflexivos. En realidad son reacciones del pasado. Una forma descompensada de afrontar una acción presente, nueva.

En cambio la espontaneidad, siendo una acción pronta, instantánea que carece de pensamientos, no es un hacer que surja de la irreflexión ni una forma de reacción producida por la memoria del pasado. La espontaneidad carecer de reflexión, de análisis, esta libre de pensamientos puesto que el pensamiento es lo conocido, lo surgido a través de la memoria. Una acción espontánea es algo fresco, nuevo, por lo tanto no condicionada; libre de la acumulación del saber intelectual y la experiencia.

Sobre el investigar

“Nada puedo hacer con respecto al ruido de ese tren que pasa, por lo tanto lo escucho. No puedo hacer cosa alguna con respecto al estruendo de ese tren. Por consiguiente, no le opongo resistencia, lo escucho. El ruido existe pero no me afecta. Del mismo modo, cuando me doy cuenta de que soy neurótico, de que me aferro a algún tipo particular de creencia, a un determinado sistema de acción, cuando me doy cuenta de qué soy. Uno solo puede observar. Observar con toda la energía y pasión de que sea capaz” . J. Krishnamurti


¿Qué es investigar en algo, sobre algo? ¿Sería lo mismo que buscar conclusiones?, O por el contrarío sería algo que nada tiene que ver con eso? ¿Qué es dialogar con la mente y el corazón?
Hoy mientras conducía he tenido una percepción directa de lo qué es y no es investigar.
Para investigar tenemos que partir del no saber, por lo tanto debemos estar libre de conclusiones, ¡claro! Como dice K, al concluir cerramos las puertas de la investigación. Lo dice la palabra, concluir es cerrar.
¿Entonces cómo debemos proceder para investigar sobre algo? Tendremos que partir desde el “ no sé” y de ahí, desde esa mente que no sabe, se produce una apertura para que lo que surja provenga de una mente no condicionada, nueva. Es algo tan claro y sencillo, pero hasta que la mente condicionada con todo su “prestigioso saber” no cesa en su movimiento mecánico, no hay lugar para la comprensión de algo nuevo.

¿Qué relación tiene esto con el aprender? ¿ Estaríamos abiertos a aprender si “ ya sabemos“? ¿ Cómo aprender desde él “yo sé” ? El aprender es algo nuevo, algo que nos inunda, que fluye en nosotros, sin que sea obstaculizado por los pensamientos ¿Estaríamos realmente aprendiendo si mientras se da la situación de aprender nuestra mente está distraída u ocupada con pensamientos que nos aleja de ese momento sonde se esta dando el momento del aprendizaje? ¿Habría un estado de atención completa si está el observador ahí presente con sus medidas, sus presunciones, sus conocimientos?

Muy a menudo cuando nos reunimos para dialogar, investigar, suele ocurrir que no se produce una autentica escucha y por lo tanto tampoco se da una real investigación. Sucede que nos arrastra la mecánica de exponer todo ese montón de datos, experiencia, estudios, etc. produciendo las conclusiones que paraliza el dialogo o lo convierte en una total y absurda polémica personal. Si no partimos el dialogo con “el cuenco vació” no puede darse las preguntas para llegar a lo que no se conoce e ir más allá de lo que es acumulación de datos.

Surge el hacedor queriendo protagonizar, hacerse líder, ser ingenioso, listo.
Da igual lo que pretenda, su acción siempre es limitadora, siempre bloqueará el autentico aprender, que por otro lado no se puede acumular.
¿ Uno puede hacer algo para que el pensamiento se aquiete?
¿Cuanta atención, no se necesita para que todas esas fracciones no reaccionen a cada palabra, a cada hecho? Como hemos podidos comprobar, se necesita de una tremenda energía y un estado de atención enorme. ¿ Puede nuestra mente hallarse en ese estado de atención, para que no sean los fragmentos los que actúen? ¿ Puede haber una acción que salga de la atención, del propio ver?
El aprender es algo que cada uno tenemos que hacer solo. Más bien diría que es algo que tiene que darse en uno de forma individual. Vivirlo en todo nuestro ser, nadie puede aprender por nosotros, nadie puede hacer que uno vea. Ese ver no se puede regalar.

Por otro lado lo que ya comprendemos, si realmente es así, eso actúa través de nosotros, no tendríamos que ocuparnos de ello, lo que se comprende forma parte de esa esencia que la persona desprende es como una flor que perfuma todo el espacio, no puede dejar de hacerlo. En ello no hay intención, no hay propósito.

lunes, 8 de junio de 2009

El hombre que queria atrapar lo inatrapable

Samuel era un hombre que gustaba de contemplar los atardeceres en soledad.
Un agradable día de primavera observaba en silencio, calmadamente, la bajada del sol con toda su grandeza;
Y sucedió que de repente sintió algo extraño en todo su ser.
Era algo totalmente nuevo, algo hermoso y de una fuerza e intensidad indescriptible. Se sentía como envuelto en una gran calma, un inexplicable sosiego, una sensación de paz…

De pronto acudio a él un pensamiento: ¡ ha sido tan maravilloso! “¿cómo hacer para que eso me acompañe siempre?”( ¡ Tan ocupado estaba en su empeño que no se daba cuenta de que eso ya se había ido! )


No sabiendo como, se quedó concienzudamente ahí sentado buscando en su cerebro una forma de conseguirlo.
Tenia claro que quería conservarlo, hacerlo suyo, para así utilizarlo a su antojo.

Pasó el tiempo y se le ocurrió una idea: ¡se fabricaría un cofre!, ¡un cofre muy especial!
Y allí instalaría ese recuerdo, guardaría muy cuidadosamente cada detalle de lo que
Sintió y vivió. ¡”Sí, eso haré”! ¿”Pero, como no se me había ocurrido antes”?

Muy cuidadosamente se fabrico su cofre, y acto seguido guardó con todo detalle todo su recuerdo y se lo metió en el corazón.

Pasado unos días se encontró con Juan, su mejor amigo, y sintió el deseo de enseñarle su tesoro. Así que después de advertirle del cuidado que debía tener mientras lo contemplara, con gran emoción y delicadeza se dispuso a abrir el cofre frente a los ojos de Juan...

Pero este por más que miraba no veía nada por lo que su amigo debiera estar tan emocionado, tampoco veía ningún tesoro, solo vio unas partículas de brazas en un montón de cenizas. ¡ No entendía nada ¡

Nuestro protagonista al observar la cara de decepción de su amigo cerró violentamente el cofre y comenzó a fluir en él el enojo, la rabia, la ira.
Juan se sorprendió aún más: no entendía por qué se enfadaba con el y
Le empezó a invadir tal tristeza que cayó en un inmutable silencio.

Samuel al observar el estado de su amigo se fue calmando y empezó a sentir algo de afecto, pero mezclado con rabia, esa mezcla de emociones diferente le incomodaba.
Le empezó a incomodar tanto que se le ocurrió abrir su cofre: ¡Claro, en el cofre estaba la solución, allí estaba el sosiego, la paz!